sábado, 3 de mayo de 2014

EL ADIÓS DE "DON CHELO" FAJARDO



El día prometía ser distinto al anterior. El sol comenzaba a salir y la cordillera regalaba un paisaje que cuesta ver a esta altura del año. La humedad se hacía presente luego de tener una noche lluviosa, sin embargo, no se sospechaba que a cientos de kilómetros se esperaba algo “similar”.

Tenía 11 años y era algo sagrado comer lechuga con un ingrediente tradicional: vinagre copiapino. Este vegetal se comía, siempre y cuando flotara en el ingrediente “potente” que nos daba más energía, según la inocencia infantil.

Por otro lado, para mi abuelo era habitual comprar chicha en un solo lugar. Ese en el que aún no llegabas pero ya sentías el aroma de las diferentes bebidas en toda la calle. Ese lugar que estaba rodeado de matorrales y terrenos con vacas y caballos. Ese lugar que hoy es distinto. Fue en esos años que comienzo a probar uno de los brebajes típicos de Copiapó, caracterizado por su dulzura, color y espesor.

Al vino se le tenía respeto y, era compra obligada de turistas que habían escuchado de un licor dulce, abrigado y “pillador” en cosa de minutos. Ese vino que costó años encontrar la fórmula y que hoy es la tradición del Pueblo San Fernando, pueblo entristecido por la partida de uno de sus tradicionales y típicos integrantes: Celestino Fajardo, más conocido como “Don Chelo”.

Era respetado y valorado en nuestra familia. Durante años se hablaba de “Don Chelo”. Pocas veces se mostró y nunca estuvo en casa, pero, la participación de varios familiares en la empresa de Fajardo, hacía creer todo lo que se hablaba.

Hoy parte y vuela alto. Copiapó ha perdido a uno de los pocos y tradicionales personajes de su historia y que aún viven. Mi familia, mi Copiapó y todos los turistas nacionales y extranjeros, sé que sienten esta gran partida.

Don Celestino "Chelo Fajardo en una de las últimas entrevistas para un medio local.