¿Cuántas veces hemos escuchado “pensé
que nunca me iba a pasar a mí”? Quizás una, dos, tres, diez o cientos de veces,
sin embargo, seguimos igual. Siempre hemos visto la realidad muy lejos de la
nuestra, muy lejos de nuestra familia, lejos de nuestra vida, pero ¿qué pasa si
hoy necesitas con suma urgencia un trasplante de corazón? Tu vida quedaría en
manos de los donantes de órganos, de aquellos que esperan que día a día sean
más en nuestro país.
Chile se caracteriza por ser uno
de los países de Latinoamérica con una población totalmente comprometida y
solidaria con sus pares, y así lo podemos ver reflejado al desarrollar eventos
como la Teletón o Chile ayuda a Chile, pero una realidad que nos afecta y nos ha
golpeado año tras año es la donación de órganos.
Actualmente en Chile tenemos –
siempre – más del doble de gente que necesita trasplantes versus aquellas
personas que expresan ser donantes de órganos. Sin ir más lejos y según el
informe entregado por el Ministerio de Salud, durante la época del 2.000, el
año 2.006 ha sido el que más donantes de órganos hemos tenido (152), pero con
un histórico y triste número de trasplantados (379). Ese fue el número que ha
gatillado la ira, desesperación e incomprensión de aquellas personas que ven y
sienten cómo mueren poco a poco sus seres queridos.
En el presente año se han hecho
95 trasplantes y sólo 31 personas han sido donantes de un total de más de 16
millones de habitantes según el último censo desarrollado en nuestra país. Un
número que no deja satisfecho a nadie, pensando que sólo el 0.00019375% expresa
voluntariamente donar sus órganos, es decir, que tenemos 8.8 donantes cada 1
millón de personas.
Nadie ha dudado del gesto noble y
generoso de esas personas que han decidido regalar vida, porque solo basta con
ver el rostro de esas personas que esperan un trasplante para darnos cuenta que
cualquiera de nosotros podría inesperadamente estar en esa situación.
No existe dinero en el mundo capaz
de solucionar esta problemática que afecta a cientos de chilenos cuyo único
tratamiento es el reemplazo de uno de sus órganos.
El trasplante genera diversas
oportunidades de vida que son impagables. Es sólo un ejemplo de cómo el amor al
prójimo puede cambiar un problema en solución, el sufrimiento en ilusión, o simplemente
el dolor en esperanza de una familia entera.
Muchas son las personas que han
traído al mundo hijos después de un trasplante, muestra clara de que la
donación de órganos no sólo permite seguir viviendo, sino que también brinda la
posibilidad de generar más vida.

